martes, 12 de noviembre de 2013

Adolescencia. El éxito social, salidas, ocio, amistad.

En la adolescencia todas las emociones se experimentan de forma muy intensa.
El adolescente, quiere ser aceptado, ansía ser popular, tener éxito; y por alcanzar ese objetivo, muchas veces desfía las normas y criterios que ha recibido en el entorno familiar.

Descubre que necesita compartir su vida con otros y encuentra en el grupo referentes.
La idea de la felicidad está marcada por una serie de experiencias positivas y placenteras que quiere vivir constantemente.
Identifica felicidad con diversión, desinhibicion, placer, transgresión, innovación...

- Quieren reír constantemente, aveces por motivos triviales, incluso crueles.
- Quieren  parecer hermosos, disfrutan con el deporte, el baile, la moda. Exhibir su cuerpo.
- Sentimiento de libertad, se creen capaces de asumir cualquier reto, incluso lo que no se les permite.
- Valoran sólo la experiencia adquirida por ellos mismos.
- Reclaman en el ámbito familiar un espacio propio para manifestar y disfrutar de su intimidad.
- Construyen una imagen de sí mísmo a partir de los mensajes recibidos en la convivencia familiar,       escolar y social.
- Experimentan una subjetividad y emotividad desbordada que les lleva a una sucesión imprevisible de estados de ánimo. 

Los padres hemos de ayudar a los adolescentes a descubrir que la felicidad es una dimensión que da volumen a la existencia humana y en la que interaccionan, además del cuerpo, la inteligencia y la voluntad.

Los padres nos damos cuenta de que llega la adolescencia cuando empiezan las discusiones; y no suelen ocurrir en el mejor momento, al final del día, cuando estamos cansados o cuando vamos con prisa...
Se generan roces, la comunicación se vuelve descontrolada, impredecible, desproporcionada, explosiva, incluso peligrosa. Decimos lo que no queremos. Imponemos nuestra postura, buscamos culpables... En definitiva esto nos lleva a un estado de sorpresa, duda, angustia, ira y a veces huida.

Los adolescentes no comprenden, razonan, entienden ni aceptan nuestras normas.

Debemos planificar, buscar soluciones, tener energía e intervenir.
El hogar no es la casa con los muebles, la comida... Es la idea de familia, con sus normas, sus pautas, tradiciones, debemos tener unos planes y cumplirlos.
Hay que reír con los hijos, pero no de todo, reír con y no reír de.
Negociar y dialogar sobre la moda, consumo, adecuación de la imagen a la ocasión.
Que aprendan a proteger su intimidad, entender el valor de su cuerpo, no todo vale aunque su cuerpo sea hermoso.
Quitar importancia a los complejos físicos, y aplazar las intervenciones estéticas.
Si hacen dieta debe ser prescrita por el médico.
El tiempo dedicado al ejercicio físico ha de ser razonable.
Las reprimendas constantes minan su autoestima, es importante después de un castigo manifestarle nuestro afecto; porque le queremos, no nos es indiferente su conducta.
No autorizarles cuando nos piden una solución rápida, se necesita un tiempo para pensar.
Posponer los razonamientos cuando la discusión no tiene fin y los argumentos son implacables.
Abrir las puertas de casa y conocer a sus amigos y a sus familias. 
Conocer los lugares que frecuentan.
Informarnos y hablar abiertamente sobre el riesgo de caer en dependencias peligrosas (drogas, alcohol..)
Enseñarles a hacer un uso razonable del dinero, con responsabilidad y prudencia.
Que tengan en cuenta unas medidas básicas de seguridad y protección. 
Darles argumentos para que elijan en libertad y conforme a sus valores, aunque eso suponga ir contracorriente.

El adolescente agradece la serenidad, el optimismo y la exigencia motivadora. Y necesita que le ayuden a moderar sus impulsos y excesos.

El uso de las redes sociales facilita en gran medida las ansias de relacionarse de los adolescentes.
Deben aprender a dar un buen uso a las redes sociales en la preadolescencia.
- Son para mantener contacto con nuestros amigos, no para hacer amigos nuevos.
- Mantener la privacidad, no dar datos personales, subir fotos comprometedoras ni hacer comentarios que no quieran que se sepan.
- Tienen miles de "amigos" que comparten imágenes, chistes, falsean sus datos para ser más populares, pierden horas de sueño, lo que les lleva a una mayor confusión afectiva.
- Las pantallas ( ordenador, tablets, móviles..) deben quedar fuera de la habitación y establecer un horario de navegación. Que la confianza y la libertad se hagan compatibles con la responsabilidad.

Educar para la amistad es el mejor antídoto para proteger a nuestros hijos de las malas compañías.

Nuestros hijos han de saber que nosotros confiamos plenamente en ellos. Han de aprender a moverse con prudencia en el entorno social, ser cautos, para no meterse en situaciones no deseadas.

Educar la voluntad para ser dueños de sus actos y que no salgan " a lo que caiga".
Además de tener valores, que sepan transmitirlos a sus amigos cuando tengan dudas en experimentar con algo que ellos tienen claro. Que sepan explicar porqué es bueno o malo.

La persona debe quedar enmedio de los tres factores que más influyen familia, trabajo y sociedad (ocio, consumo). Si no hay equilibrio el ambiente estará contaminado. Tanto los adultos, los que trabajan fuera, los que lo hacen en casa, como los jóvenes, deben dosificarlos y conectarlos para que el ambiente se pueda respirar.

Mejorando las familias podemos cambiar el mundo.