domingo, 3 de febrero de 2013

Gracias madre!

Desde qué soy madre y ahora que leo artículos de pedagogía, con la intención de hacerlo mejor, me doy cuenta de la buena educación que recibí. Gracias a mis padres que se han dedicado a guiarnos con amor y en especial a mi madre, que siempre ha estado ahí...

Tú, madre, tú lo hiciste de tu ser,
pequeño; fuiste tú quien lo empezaste
Era, para ti, nuevo, y extendiste
ante el mirar precoz de sus ojos tempranos,
el mundo placentero y apartaste el hostil.
¿Dónde se fue aquel tiempo
En que, sencillamente tu eludías
con tu esbelta figura, aquel naciente caos?
¡Tú le ocultaste entonces tantas cosas!
Hiciste inofensiva
la temerosa noche de su estancia,
y de tu corazón - todo él refugio-
extrajiste un espacio más humano
para unirlo al ambiente de sus noches,
Y no en la obscuridad, en tu presencia
más contigua
encendiste la lámpara nocturna,
-que ardió amistosamente.
Parecía qué allí no se pudiera
oír ruido o pisar que no explicases,
como si de antemano conocieses la causa.
Y él, inquieto, escuchándote se sosegaba
¡Tanto podía la ternura vigorosa de tu presencia!
Pero su destino, tras el armario, envuelto en
un ropaje cualquiera, transitaba,
y su futuro, inquieto y tornadizo,
amoldabase a los móviles pliegues de la cortina.
Y él mismo, el aliviado, que yacía
mezclando en el sopor de sus párpados
toda la ternura de tu luz,
en el anticipo del sueño, ¡parecía tan bien guardado!
--tercera Elegía, Rilke--